viernes, 20 de mayo de 2011

Grandes Del Siglo 20

Charles Frederick Worth (1825-1895)
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Este modisto Inglés llegó a París tras siete años de formación en Londres. En 1858 funda junto a su socio Boberg su propia casa de moda en la Rue de la Paix, de la que toma en 1871 la dirección en solitario.

Worth fue pionero en atribuirse la categoría de celebridad al firmar sus creaciones como si de piezas de arte se trataran. Además, cada nuevo año presentaba una colección con la que aumentar sus ventas y por tanto sus beneficios. Esta innovación revolucionaria de las colecciones de temporada es una fuente de la que los actuales diseñadores siguen sacando provecho.

Las líneas de Worth eran sencillas, redujo la crinolina, de modo que la falda caía plana por la parte delantera y recogió el exceso de tela por detrás. La palabra modisto se creó especialmente para calificar a Worth, que consiguió unir la técnica inglesa del corte con el derroche de elegancia propio de los franceses.

Además, hay que mencionar que el modisto inglés debió gran parte de su fama a dos emperatrices de la época: Isabel de Austria y Eugenia, la esposa de Napoleón III. Ambas se hicieron retratar para la posteridad luciendo diseños en seda y tul bordados en oro de Worth. Tras el fallecimiento del genio, el relevo pasó a sus hijos, Gastón y Jean-Philippe.

Sobre la indumentaria de la femme ornée o la "mujer adornada" de la belle époque hay que decir que se caracterizaba por su afán de comprimir y cubrir de postizos el cuerpo femenino. La idea era crear un reloj de arena con las curvas de la dama: frágil cintura y exuberante parte superior e inferior.
El vestuario femenino, incluso en la versión ligeramente suavizada de Worth, recordaba a una camisa de fuerza. El cuello, alto, estrecho y rígido, obligaba a erguir la cabeza, mientras que los sombreros, algo inclinados y de anchas alas, se decoraban con pesadas plumas de avestruz. Las mangas estaban ahuecadas en el hombro, se recogían en el codo y se estrechaban hasta la mano. Cubrían hasta los nudillos para no mostrar zonas indecorosas. Las faldas llegaban hasta el suelo y se ensanchaban en las caderas, cayendo en forma de campana. Su parte posterior estaba decorada con pliegues y rematada con una pequeña cola. Los zapatos y botines eran puntiagudos y se sostenían sobre medios tacones barrocos. Los complementos imprescindibles eran las medias de seda negra, los guantes ajustados y la sombrilla, que servía para preservar el tono blanco de la piel.

Para el día se usaban telas de lino, terciopelo y lana. Los colores eran pasteles claros o apagados como el rosa, azul o malva. Estos vestidos se engalanaban con galones, cintas, lazos y volantes. Para la noche se recurría a la seda, las puntillas, la muselina, el tul, el crespón de China o el satén entre otros. Los trajes presentaban ricos adornos y generosos escotes. Eran imprescindibles los guantes largos para "vestir los brazos" y para que no se vieran las manos desnudas.



=Paul Poiret (1879-1944)
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Paul Poiret nació el 8 de abril de 1879 en un ambiente propicio a los placeres sensuales, pues sus padres eran comerciantes de telas en el barrio de Les Halles, en aquella época el "vientre" de París.

A pesar de su imaginación y carácter soñador, que hacían presagiar su futura dedicación al mundo de las artes, su padre le obligó a terminar sus estudios de secundaria y luego lo mandó a trabajar como chico de los recados en el taller de un paragüero. Poiret, de su maestro tomaba retales de seda. Con estos restos, el jovenzuelo elaboraba extravagantes creaciones que hacían las delicias de su madre y hermanas.

Su talento como dibujante le procuró un puesto en el taller del famoso modisto Doucet. Junto a él aprendió el arte de la costura, el de la buena vida y a tratar bien a las estrellas del teatro, algo que podía procurarle gran publicidad.

En 1901 se colocó en el taller más importante del momento, Worth, donde trabajó para sus hijos, que pronto se deshicieron de él. Dos años después montó su propio salón de moda. Su primera clienta fue la entonces admiradísima e imitadísima actriz Réjane.

Tres años más tarde Poiret era una celebridad conocida allá donde fuera y en cuyas fiestas se reunía el tout París.

El motivo por el que Paul Poiret empezó esta batalla contra el corsé fue que encontraba ridículas a las mujeres de busto curvo y trasero prominente. En 1906 diseñó un traje sencillo, entallado directamente bajo los pechos y que caía recto hasta los pies. La nueva mujer del diseñador era modesta, joven y de movimientos descaradamente libres. Bajo sus vestidos se escondía una hermosa figura y no un buen corsé. Pero la desaparición del corsé no era lo único que hacía parecer a las mujeres más jóvenes y atractivas, también contribuyeron a ello los colores vivos y estampados sencillos. Para rematar el efecto, Poiret desterró las medias negras y cubrió las piernas con seda de color carne.

Lamentablemente su estilo pronto comenzó a degenerar. Cada vez subía más el talle, y en consecuencia, los pechos. Además, sus escotes eran cada vez más pronunciados y sus faldas más estrechas. En 1910 lanzó la falda trabajada, que obligaba a las mujeres a ir dando pequeños pasitos. En esta ocasión las mujeres no siguieron los dictados del genio.

Esto no preocupó mucho a Poiret, que siguió vistiendo a la mujer a su antojo con caftanes, quimonos y pantalones bombachos, y cubriéndola con velos, túnicas y turbantes. El lujo en todo su esplendor, bordados de vivos colores, puntillas de oro y plata, perlas y plumas. Lo oriental era el último grito tras el éxito en 1909 de los Ballets Rusos en París, que influenciaron en las artes, la moda y, en definitiva, el estilo de la década.

Paul Poiret fue el primer modisto en lanzar su propio perfume y en 1911 se aseguró un escándalo de inmejorables repercusiones publicitarias al presentar su falda pantalón, que recibió la condenación del mismísimo Pío X.

Además, al comprobar en sus viajes que en todas partes se copiaban sus diseños, impulsó la creación del Syndicat de Défense de la Grande Couture Française, que debía proteger las creaciones originales.

Poiret no podía calificarse únicamente de modisto, pues era capaz de vender desde complementos hasta elementos de interiorismo.

Pero el creador no fue un visionario, simplemente vivió integrado en su época, en los años previos a la I Guerra Mundial. Durante ésta, el diseñador fue movilizado y, al regresar del frente comprobó con horror que todo había cambiado. Poiret no pudo comprender que la guerra había hecho más por la independencia de las mujeres que la moda. Creyó que podría recuperar a su antigua clientela dando fiestas y celebraciones, pero esto logró que acabase arruinado. Finalmente, abandonado por todos, se retiró a la Provenza, donde consumido por el rencor se dedicó a la pintura. Murió en 1944 pobre y olvidado, pero sin embargo su obra contribuyó enormemente al futuro de la moda. 




1326.jpgMariano Fortuny (1871-1949)


Aunque no era modisto consiguió crear el único vestido que se ha ganado un sitio en la historia: el Delfos, un traje de seda plisada inspirado en los chitones de la Antigua Grecia. Como el chitón, caía desde los hombros hasta los pies sin costuras que le dieran forma, relleno o tela recogida.

El modelo, creado en 1907 fue calificado de inmediato por los entendidos de obra de arte. El Delfos era un vestido, que, sin mostrar nada, tampoco lo escondía y proporcionaba a la mujer la libertad de movimientos que anhelaba. Así, esta túnica se convirtió en el último grito entre las estrellas de la danza moderna, como Isadora Duncan o Martha Graham.

Fortuny nació en Granada en el seno de una familia de artistas. Se consideraba únicamente pintor, aunque desarrolló talentos de lo más dispares. Fue ingeniero, fotógrafo, inventor, impresor, coleccionista y descubridor.

Su interés por las telas y los colores le llevó a trabajar con terciopelos, sedas y a experimentar con las técnicas de estampado.
Su primera creación fue el chal Knossos, una túnica de corte similar a un sari confeccionada con seda estampada. Este modelo fue usado entre otras por Mata Hari.

El Delfos nació de un simple retal de seda que Fortuny consiguió plisar de forma permanente con un método secreto que todavía no ha logrado aclararse. Otro misterio lo constituyen los sutiles matices cromáticos de la tela. Todos estos detalles convirtieron al vestido de Fortuny en una pieza de museo. 


kerry-washington.jpgCoco Chanel (1883-1971)

La guerra de la diseñadora fue liberar a la mujer de su dependencia del hombre. Mademoiselle Coco abrió su negocio gracias a la ayuda económica de sus primeros amantes y encontró su lenguaje y sensacional estilo en el armario masculino. Chanel se apropió de los principios básicos de la elegancia masculina, calidad, comodidad, y proporciones que presentaban, sin exhibirlo, un cuerpo atractivo.

Chanel no fue la mejor modista de su época, pero no hay duda de fue la diseñadora más genial de todos los tiempos. Fundió lo masculino con lo femenino, la dureza con el encanto, la sencillez con el lujo y el ansia de dominio con la sumisión.

Gabrielle Chasnel nació el 19 de agosto de 1883, su padre era un vendedor deambulante de difícil carácter y su madre, proveniente de una familia campesina, murió joven a causa del duro trabajo y de los maltratos de su compañero. A los 12 años, Chanel fue recogida por las monjas de un hospicio y a los 18 se la envió a un internado para niñas de buena familia donde, dado que era un caso de beneficencia, dormía en una habitación sin calefacción y tenía que fregar las escaleras después de clase. La falta de cariño marcó su duro carácter.

A los 25 años conoció a un heredero del sector textil, Étienne Balsan, que le ofreció convertirse en su amante. La joven accedió, siguió a su millonario y pronto empezó a conocer a las damas de la belle époque, de gran busto y trasero prominente. Chanel destacaba entre ellas con su pelo recogido, sus cejas pobladas y su aire andrógino y práctico. Las demás mujeres empezaron a preguntarle dónde compraba sus prendas deportivas y sus sombreros de paja redondos. Coco comprendió que tenía el talento de convertir poco en mucho. Balsan le cedió su apartamento en París y ella abrió un taller de sombrerería. Poco después conoció a Arthur Boy Capel, heredero inglés de minas de carbón, que le financió el traslado a la calle que durante el resto del siglo se asociaría con el nombre Chanel, la Rue Cambon.

En verano de 1913 abrió su primera boutique en Deauville y dos años más tarde, otra en Biarritz. Sus túnicas de punto, sus blazer de franela, sus faldas rectas, sus vestidos veraniegos de tela de pañuelo y sus primeros trajes Chanel fueron el último grito entre las damas de la alta sociedad.

Coco Chanel fue una diseñadora en el sentido moderno de la palabra, una predecesora de Calvin Klein y Ralph Lauren, pues no solo vendía a sus clientas una nueva figura, sino también una nueva manera de entender la vida. Desde el principio, el lema de su casa fue la movilidad, tanto en el sentido concreto como en el figurado. Si sus modelos se adaptaban al cuerpo, su estilo reflejaba el espíritu de los años 20. Su obsesión radical por el aspecto práctico de la moda sumada a la renuncia de los extremos visuales típicos de otros diseñadores, convirtió el estilo de Chanel en intemporal.

Para celebrar su cuadragésimo cumpleaños Coco lanzó su primer perfume, el Chanel Nº5, fiel a su propio estilo, con un frasco geométrico, su nombre y un número.

Durante la segunda mitad de la década se mostró cansada, la Segunda Guerra Mundial era inminente y ella intuía que su mundo estaba a punto de desaparecer. En 1939 Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania, Coco cerró su empresa y despidió al personal. Desde su refugio de Lausanne, Chanel asistió al triunfo de Christian Dior que presentó en 1947 su New Look, estilo que imponía la cintura de avispa, las faldas almidonadas y la chaqueta. La moda volvía a estar en manos de los hombres, la silueta se sometía a los deseos masculinos y eran diseñadores como Dior o Balenciaga los encargados de crearla. Mademoiselle, a pesar de contar ya con 70 años, decidió organizar su regreso. En 1956 la diseñadora volvía a ganar la batalla con su nuevo traje de chaqueta ribeteada y botones decorados con una cabeza de león, con sus broches de cristal multicolor y sus bolsos con cadenas.

Tras su regreso, Coco había completado el arsenal que Karl Lagerfeld usó para su estilo doble C para los años 80. En sus colecciones de finales de los 90 pareció regresar a raíces del estilo de Coco, rusticidad refinada, aire juvenil y elegancia sin artificios. 




2375.jpgElsa Schiaparelli (1890-1973)

La diseñadora dio sus primeros pasos con un práctico jersey negro con un gran lazo blanco tricotado con apariencia de mariposa. Los almacenes americanos Strauss, al ver aquellas elegantes prendas encargaron 40 unidades.

Elsa nació en Roma en 1890 en el seno de una familia culta y bien situada. La carrera de la diseñadora comenzó al conocer a Poiret. Su primer encuentro ha pasado ya a la historia: Elsa asistió a un desfile del creador y, tras el pase fue sorprendida por Poiret probándose un abrigo de terciopelo negro y forro de seda azul. "¿Por qué no se lo compra?", preguntó el maestro. Ella le respondió que no podía permitírselo y, además, que no tendría oportunidad de lucirlo. Poiret le dijo: "Una mujer como usted puede llevar cualquier cosa en cualquier ocasión. Y deje de preocuparse por el dinero". Aquel fue el primer regalo que el generoso Poiret le hizo.

Schiaparelli, en su primera tienda en la Rue de la Paix, escribió "Pour le Sport". Quería vestir a la mujer moderna con prendas sueltas y funcionales combinables entre sí. La creadora compartía su dinero con una familia armenia que convertía sus diseños originales en ropa de punto perfectamente confeccionada.

En 1933 diseñó su primer vestido largo en crespón de China blanco combinado con una chaqueta de frac. Un éxito clamoroso que fue copiado en todo el mundo. La prensa se deshacía en elogios sobre su originalidad y los artistas se dejaban cautivar por su magia y por su uso de los principios surrealistas: el zapato sombrero, los guantes con uñas doradas incorporadas, el vestido "andrajoso" o el bolso de terciopelo negro con forma de teléfono. (Tanto en el vestido "andrajoso" como en el bolso-teléfono colaboró con Dalí)

Elsa, se superaba siempre a sí misma, en sus diseños y presentaciones y desfiles, que se convertían en verdaderos espectáculos teatrales. Su máxima aspiración era causar sensación, por lo que su última colección se llamó precisamente Shocking Elegance (Sorprendente Elegancia) y su perfume más apreciado, cuyo frasco tenía la forma de un torso femenino, fue bautizado con el nombre de Shocking.

Durante la guerra, la diseñadora se hundió en serios problemas económicos, sus modelos no eran los más adecuados para aquellos tiempos de postguerra. Hasta su muerte, en 1973, vivió de los ingresos derivados de sus perfumes. 





1329.jpgJacques Doucet (1853-1929)


Doucet parecía estar predestinado a convertirse en modisto, nació en la Rue de la Paix parisina, donde todas las grandes casas de moda de principios de siglo tenían su sede y además en la infancia fue amigo de Gaston y Jean-Philippe Worth.

El joven modisto se hizo cargo de la tienda de ropa fundada por su abuelo. Pronto disfrutó de un gran reconocimiento, tanto que aún hoy en día se le considera el creador de los trajes de noche más costosos y refinados de su época.

Doucet creó indumentarias pensadas para acontecimientos sociales de postín, y sus diseños encontraron gran aceptación entre las damas que pretendían llamar la atención de caballeros adinerados. Pero en realidad no era la moda lo que interesaba a Jacques Doucet, sino el lujo. Cubría sus vestidos de tonos pastel con puntillas, bordados y otros adornos, haciendo de ellos piezas exquisitas y refinadas.

Jacques Doucet también destacó por permitir a los modistos que iban a revolucionar la moda dar sus primeros pasos en el mundillo, dando con su infalible olfato para descubrir nuevos talentos, una oportunidad a Paul Poiret y a Madeleine Vionnet. 




1405.jpgJeanne Lanvin (1876-1946)



Lanvin, la mayor de 11 hermanos, empezó a trabajar a los 13 años como chica de los recados; luego pasó a ser costurera y finalmente modista. A los 18 años abrió una sombrerería propia. En 1895 se casó con un noble italiano, Emilio di Pietro, aunque su matrimonio se separó ocho años más tarde, cuando su hija Marguerite contaba con seis.

El amor a su pequeña hizo que Lanvin empezara a diseñar delicados vestidos en colores alegres, que se oponían de manera radical a las simples miniaturas de la ropa para adultos que llevaban los niños de la época. Así, al mismo tiempo que diseñaba su primera colección infantil, ponía la primera piedra de su casa de moda.

Poco tiempo después creó una línea para chicas jóvenes y otra para mujeres, convirtiéndose en la primera diseñadora en tener en cuenta los distintos grupos de edad.

Introdujo en la moda un nuevo tema: la juventud, pues con sus patrones sencillos e inocentes y sus colores vivos daba a las mujeres de cualquier edad un aspecto femenino y romántico. Sus vestidos tobilleros de tejidos vaporosos han pasado a la historia de la moda como robes de style.

En 1926 se lanzó al diseño de moda masculina, por lo que en su salón podía vestirse toda la familia. Más de un siglo después, su salón sigue siendo propiedad de los herederos de la fundadora.




1779.jpgMadeleine Vionnet (1876-¿?)


Madeleine Vionnet fue la inventora del corte al bies y de hermosos drapeados que hasta hoy en día nadie a conseguido superar. Su vestido de noche color marfil (1935) se considera una obra maestra, cuya caída perfecta se debe a una única costura, lo que para su creadora constituía el objetivo más elevado. Es posible que la habilidad de Madeleine Vionnet para crear estos cortes a partir de formas simples como cuadrados o triángulos, se debiera a su pasión por la geometría.

La modista, nacida en 1876 en el seno de una familia modesta, tuvo que dejar la escuela a los 12 años. A continuación aprendió corte y confección y trabajó durante un tiempo en París. Con 16 años se trasladó a Inglaterra, donde con 20 años asumió la dirección del taller de la modista Kate Reilly. En 1900, de vuelta en París, entró a trabajar en la reputada casa de moda de las Soeurs Callot, donde se convirtió en mano derecha de Marie Callot Gerber, la responsable de la faceta artística del negocio.

En 1907, Doucet le encargó el rejuvenecimiento del estilo de su firma. Vionnet empezó suprimiendo el corsé y acortó los bajos, para disgusto de las vendedoras y de las clientas. Esto hizo que la diseñadora se diese cuenta de que tenía que abrir su propia empresa.

Vionnet estudió el cuerpo femenino como un médico, para de ese modo preservar su belleza natural y obligar al vestido a adaptarse a la silueta. Hizo uso de los drapeados y del célebre corte al bies, hasta entonces solo utilizado en cuellos, nunca en un vestido entero. Utilizó tejidos sutiles, como el crespón de seda, la muselina, el terciopelo o el satén. En 1918, su proveedor, creó especialmente para ella un tejido único compuesto por seda y acetato, una de las primeras fibras sintéticas.

Los colores que usaba eran clásicos, siendo su preferido el blanco en todos sus matices. Además, la diseñadora procuró no recargar excesivamente sus creaciones, utilizando como adornos bordados, rosas o nudos estilizados.

Las trabajadoras de Vionnet disfrutaron de unas condiciones que la ley no impondría hasta más tarde, breves descansos, vacaciones pagadas y ayudas en caso de enfermedad. A ella y a sus generosas donaciones se debe la creación en 1986 del Musée de la Mode et du Textile en París. 






1495.jpgJeanne Paquin (1869-1936)



Gran parte del éxito de la casa Paquin se debió al talento para las finanzas y al encanto de Isidore Paquin, que supo adular con gran habilidad a su clientela: alta nobleza, estrellas de la farándula y otras celebridades. Sin embargo, el genio creativo de la casa era Jeanne Paquin, que realizó sus estudios en la Maisson Rouff.

La modista presentó su vestido de corte imperio en 1906, adelantándose a Poiret. En 1900 presidió la sección de moda de la Exposición Universal de París y, trece años más tarde recibió la Cruz de la Legión de Honor. Su empresa fue pionera en cuanto a filiales en el extranjero: Londres, Nueva York, Buenos Aires, Madrid...

En 1914 organizó en el Palace Theatre de Londres el primer desfile de modas entendido como un espectáculo con música, que resultó ser todo un éxito. Pero a pesar de ello, Paquin no fue una innovadora, ya que sus cambios fueron introducidos poco a poco y de manera discreta. Por lo que realmente pasó a la historia Jeanne Paquin fue por su predilección por sus adornos en piel y por sus románticos vestidos de estilo dieciochesco.

Cuando su esposo murió al finalizar la Primera Guerra Mundial, ella dejó la dirección del negocio a su cuñado y delegó las decisiones artísticas en mademoiselle Madelein. Su salón no cerró las puertas hasta 1956. 





Nina Ricci (1883-1970) 2882.jpg

Sus vestidos, románticos y femeninos con estampados y en tonos suaves resultaban dignos de una dama.

La modista abrió su propio salón de costura en París en 1932.

Nina Ricci adoraba los estampados y colores suaves. Las flores eran un motivo recurrente en sus creaciones, ya fueran estampadas, bordadas o aplicadas.

Sus vestidos, románticos y femeninos resultaban dignos de una dama, por lo que sus clientas, señoras de la alta burguesía, irradiaban una elegancia muy adecuada para aquellos agitados tiempos políticos y económicos.